2007/12/11

La vía retronasal



La última nota en la cata de un vino es la vía retronasal: es la estela que el vino deja en la garganta, en la nariz, en el corazón. Un vino se juega muchas cosas en el retronasal: su honradez, su dulzura, su nobleza, su recuerdo. Pero no sólo el vino tiene su retronasal. Todas las cosas tienen su regustillo, su eco, que hay que aprender a escuchar.

Las prisas de esta sociedad muchas veces nos impiden atender a la vía retronasal de nuestras vivencias. Nos abalanzamos sobre las cosas con fruición, y cuando terminamos una ocupación nos zambullimos en otra sin solución de continuidad. Si al terminar un libro abrimos inmediatamente el siguiente; si apenas hemos acabado un trabajo ya estamos acometiendo otro; si al dejar una relación estrenamos otra al instante... nunca escucharemos el eco que todas estas cosas dejan en nuestro interior. Nada sedimentará en nuestra vida, y nos quedaremos con las manos vacías.
No obturemos, esclavos de las prisas, la vía retronasal. Al cabo del tiempo, sólo nos quedarán las vivencias cuya resonancia hayamos dejado retumbar en los adentros, aquellas que hayamos aprendido a escuchar en nuestro corazón.
(El próximo día trataremos de ese fiel compañero de camino que es el pantalón de pana. Se agradecen todo tipo de experiencias y testimonios)

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6 Comments:

At 20:11, Blogger juanjomolina said...

Olé!!!! Muy buena entrada, Juanxo!

 
At 11:25, Blogger icue said...

Juanxo. muy profunda tu reflexión, se pueden sacar muchas enseñanzas de ella.
Un abrazo

 
At 22:27, Blogger Webmaster said...

¿Pantalones de pana? La última vez que los ví fuen en el paso de los pirineos...
saludos

 
At 18:16, Blogger teka said...

muuy bueno , ne ha recordado a aquello que escribiste"las prisas", si no lo tienes pidemelo que tengo una copia!!

 
At 12:56, Blogger cambiaelmundo said...

Me pasa con los aperitivos, oye, que con el apetito mes los zampo y no los disfruto; eso ocurre con tantas cosas: consumimos mucho y no disfrutamos nada.

 
At 19:48, Anonymous Bugui said...

Claro que sí! Hemos de disfrutar de la retronasalidad de cada instante del mismo modo que se disfruta de un buen vino del Somontano.

 

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