10 de abril de 2007

Domingo


Le propongo un atajo para la felicidad. Es domingo. No mire el reloj. Levántese cuando le duela la espalda de estar en la cama. Bésela como aquella vez (aunque le haya robado alevosamente parte de la manta durante la noche). Lea con atención el dorso del bote de champú... y si se ve con fuerza, también el de los cereales. Apague el móvil, y ni se le ocurra mirar el correo. Llegue a Misa corriendo, con los cordones sin atar. Salga a dar un paseo, y diga algún taco al cruzarse con alguien pintoresco. Coma tarde, prolongue la sobremesa hasta las cinco. Sestee. Escuche el fútbol en la radio. Ojee un periódico atrasado. Maldiga al jefe. Cene algo ligero, y acuéstese a buena hora.

Hacer lo que a uno le apetece, una vez a la semana, es una obligación. Si no, pronto perderá usted el gusto por todo eso. Debe resistir el envite del consumismo. No puede dejar que las nuevas tecnologías colonicen su tiempo libre. Aún está a tiempo. Fíese de mí. Haga la prueba.

3 comentarios:

Fón dijo...

Me encanta.

Anónimo dijo...

Lo siento mucho Juantxo, pero con esta "receta" que propones no has descubierto la polvora... lo han hecho, lo hacemos y lo harán siempre...

No quería despedirme sin felicitarte por la foto de hoy... ¿Es la verdadera cara de Triki?

Anónimo dijo...

Trikiñuelas a parte, permitidme aconsejaros que os limpieis las orejas un par de veces al mes... os asombraríais de la cantidad de sonidos agradables que desperdiciamos por no mantener los pliegos de nuestros pabellones convenientemente lubricados.
Saludos.