2 de diciembre de 2008

El yelmo de Mambrino

Cuando uno no está en sus mejores momentos recurre a sus amigos. Últimamente estoy poco inspirado, así que me conformo con ir colgando frases de algunos de mis amigos. Espero que os hagan pensar, como a mí... y así este blog sigue cumpliendo -si bien de segunda mano- su objetivo.





Claudio Magris escribe en Utopía y desencanto:
En el desencanto, como en una mirada que ha visto demasiadas cosas, se da la melancólica conciencia de que el pecado original ha sido cometido, de que el hombre no es inocente y el yelmo de Mambrino es una bacía. Pero se da también la conciencia de que el mundo de vez en cuando es tan encantador como el Edén, de que los hombres débiles y malvados son también capaces de generosidad y amor, de que un cuerpo efímero y mortal puede ser amado con pasión y el yelmo de Mambrino, aun inencontrable, refleja su resplandor en cazuelas oxidadas.

Y una canción de Calamaro. El vídeo es ochentero y algo barato, pero la música está muy bien.




2 comentarios:

cambiaelmundo dijo...

Bien traído, de los demás hay mucho que aprender; además, como yo me nutro del trabajo de los demás, me consuela que otros tengan falta de inspiración.
Pero que la recuperes pronto, Juanxo.

Drulo dijo...

Juanxo, me ha encantado esta última entrada tuya. Ex nihilo nil fit, así que no te preocupes: todo lo que sabemos, incluso lo que creemos cosa de nuestra exclusiva creación, lo hemos aprendido de otros.
Hala Madrid!!!!