2010/02/02

Conferenciante


Hoy he dado una conferencia o clase, prgramada entre las 18 y las 20h. El público: alumnos de un máster, unos 50, que han empezado las sesiones de la tarde a las 16 h. Al minuto de empezar he comentado que pensaba terminar a las 19.30 o 19.40, no más tarde. Se ha hecho un tupido silencio, supongo que de alivio. Y he añadido: "esperaba obtener la primera ovación de la tarde tras este anuncio". Y la ovación se ha precipitado.

A las 19.30 he anunciado que estaba acabando. Que para quien quisiera, a partir de las 20 h. glosaría en el mismo aula las consecuencias jurídicas del tema. Silencio de nuevo. "Era una broma", he aclarado. Algazara general y segunda ovación.

Al terminar, no ha hecho falta suscitar el aplauso. Éste se ha derramado natural, cálido, cerrado.

Ha sido verdaderamente gratificante, y pienso que por estos tres aplausos -especialmente por los dos primeros- han valido la pena los esfuerzos de las últimas semanas.

2010/01/30

Arreglar un pinchazo


Cuando la rueda de la bicicleta se pinchaba comenzaba un proceso encantador. Había que sacar la cámara de la cubierta. Hincharla una vez fuera, con una de esas bombas algo oxidadas. Coger un cubo lleno de agua –en el campo siempre era de metal, nada de plástico- y sumergir la cámara, mientras se la hacía girar, para descubrir dónde estaba el pinchazo: una hilera de burbujitas tarde o temprano lo delataba. Luego se secaba la cámara, se le aplicaba saliva –ignoro el misterioso motivo que justificaba este babeamiento, pero no me cabe duda de que lo hay-, se echaba pegamento y se ponía el parche. Por último, había que lijar ligeramente –bajo el ala aleve del leve abanico- los bordes del parche. Y se volvía a poner la cámara en la cubierta y a hinchar. Aunque claro, eso era lo de menos: después del ritual del parche a uno se le habían pasado las ganas de montar en bicicleta y ya estaba camino de la piscina. Porque las bicicletas son para el verano.

Por lo visto ahora resulta más barato comprar cinco cámaras nuevas en Decatlón que una caja de parches. Cosas de la modernidad.

2010/01/21

Digamos sí a la reposición


Esta imagen la he tomado en mi colegio mayor. Entiendo que salir del cuartito con un rollo de cartón agotado en la mano puede resultar incómodo, o hasta humillante. Indudablemente, se presta a chistes fáciles. Ahora bien, tampoco comprendo la nacional reticencia a retirar el rollo y poner uno nuevo. Digamos no a la gandulería. Digamos sí a la reposición.

2010/01/05

Cachas locas




Se dice continuamente que hemos superado por fin los clichés sexistas. Que la mujer florero y el macho hispano son conceptos superados. Se dice que vivimos en la sociedad del conocimiento.

Pues a mí que alguien me explique a qué viene entonces la "fiebre por la cacha" que nos embarga. La fiebre por la teta y por la cacha. Aquí todo el mundo se esfuerza por lucir escote o biceps con una persererancia y unanimidad dignas de asombro.

Mejor haríamos en desapuntarnos de ese club de la cacha, que al final todo lo que sube baja, o cuelga, como dice el refrán popular.

Qué bien iría España si por cada minuto de gimnasio, de espejo, de lectura del Marca o del Hola -auténticas sagradas escrituras de la cacha-, o de debate sobre el astrálago de CR9, fuera obligatorio leer una página de un libro, por malo que fuera. Joder, qué bien iría.

2009/12/30

Dos entradas tremendas

He encontrado un blog oxidado, como el mío. Se llama curioso pero inútil. Es verdaderamente demencial.

Recomiendo dos entradas:

Devolviendo el Golpe (Luis, no te lo puedes perder, vas a flipar)

Los ocurrentes hermanos machete de carnicero y sus recetas de tailgating (tailgating: muchos americanos van con tres horas de antelación a los eventos deportivos y hacen barbacoas en el parking del estadio)

Son una risa.

Saludos cordiales!

2009/12/10

A dónde vamos



Ayer viajé en coche.

Nos pasamos el trayecto oyendo música, en general popera: el Canto del Loco, Pereza, Estopa, y otros grupos que no recuerdo. Descifrar las letras y buscarles el sentido era una actividad entre penosa y difícil: vente a mi casa tengo alcohol, si te llevas mi niñez llévate la parte que me sobre (?), ardió el colchón, siempre bebemos más cerveza de la que podemos tragar, este es un paseo como los de antes en los que nadie se busca nadie quiere encontrarse (?), etc., etc. Todavía no entiendo la concentración y el sentimiento con el que mis acompañantes tarareaban semejante alfalfa musical, como quien recita poemas de Garcilaso (que no es un delantero del Inter de Milán).

Comimos en un McDonals. La comida estaba buena, pero aquello era la locura. Comes a toda prisa. Hay un ruido y un estrés insufrible. Vas dejando basura en tu propia bandeja. La gente entra y sale y normalmente tienes que estar moviendo tu silla una y otra vez. Es totalmente demencial. Además, tengo comprobado que en el McDonals sólo se habla de comida y de ordinarieces.
Dí conmigo: No al pop estúpido. No a comer como un gorrino en el McDonals.
No todo fue negativo. Antes de comer me eché una siesta borreguera que fue una pura gloria.

2009/11/26

Estar de Lunes


Todos tenemos derecho a estar de lunes,
a levantarnos con el pié izquierdo.
De pronto uno sale de la ducha y está como de muy mal humor,
o la mantequilla está muy fría
y no hay quien la extienda sobre la tostada.
También puede pasar que uno pierde el autobús, o que la persona que se sienta a nuestro lado masque chicle o grite por el móvil.
Y uno abre la cuenta de correo y se encuentra
con ese asunto que uno querría haber olvidado.
Todos tenemos derecho a estar de "no".
También puede colgarse el madito ordenador,
o funcionar mal el ratón, una de las maldiciones del siglo XXI.
(no hay cosa más desesperante).
En fin, que pueden pasar mil cosas.
Lo importante es procurar llegar a la noche.
No hacer enmiendas a la totalidad.
Permitirse algún caprichillo, darse un pequeño homenaje.
Y mañana será otro día. Quizá Lunes. Quizá no.
Todos tenemos derecho a estar de lunes.

2009/11/20

Cómo visitar un museo


El domingo estuve visitando el Museo del Prado. Me alegró mucho ver tanta gente, incluidas bastantes familias con niños. Quizá van porque allí cuentan con los vigilantes de salas como educadores gratuitos adicionales, qué sé yo. Me gustaron especialmente las explicaciones que una señora -bastante puesta en arte, la verdad- iba dando a un grupo de niños, medio interesados medio distraídos. Fue divertido escucharla explicar la invasión napoleónica ante el cuadro de la Familia de Carlos IV de Goya.

Dos ideas sobre visitas a museos:

1. Han de ser breves y placenteras. Dos partes de 45 minutos pueden ser recomendables. No hay quien aguante la contemplación de más de 25 - 30 cuadros bien mirados, paladeados. El resto es empacho. Pretender "ver todo el museo" en una homérica visita de 3 ó 4 horas es una estupidez. Uno va a salto de mata, y no saborea los matices, no escucha el eco de los cuadros. Para eso es mejor quedarse en casa y ver los cuadros en Internet. Visitas breves y placenteras. Contemplar una decena de cuadros, intentar descubrir algún otro, y a casa. O al bar. A las personas que más arte saben en los museos normalmente las encontraremos en el bar.

2. Resulta divertido intentar describir los caracteres de los personajes pintados. Hice el ejercicio con la Condesa de Chinchón, y fue enriquecedor (esta frase es bastante pedante, pero oye). También conocí al vecino del Caballero de la mano en el pecho, todo un señor, aunque algo tristón, quizá porque como no es famoso nadie le hace mucho caso (le pasa lo mismo que a Andrés Iniesta: le falta glamour). Termino: impresionante el contraste entre las gordas de Rubens y los caballeros de El Greco, que están en salas adyacentes.

2009/11/10

Gonso canta a Camila

Ver este vídeo ha sido la mejor cosa de la semana. Todavía me acordaba del estribillo.



Menuda serie más grande. Mil Hannas Montanas no hacen un Gonso.

2009/11/06

Sentido común




Hay que respetar la vida de los nacidos. Hay que respetar la vida de los no nacidos. Hay que respetar la vida de los malnacidos.