Lo que no aparece en las noticias es cuántos embriones ha habido que sacrificar para que esa mujer dé a luz. ¿Diez? ¿Quince? Lo que tampoco sale es la cara que pondrán los hijos al enterarse de que no tienen papá. Lo que no se cuenta, por muy evidente que sea, es que cuando esos niños tengan 12 años, su madre tendrá 80. Lo que no se dice, pero salta a los ojos, es que el nacimiento de esos niños obedece exclusivamente al capricho de una persona. Finalmente, no se lee por ningún lado el dinero que ha ganado la clínica norteamericana produciendo esos niños, y si les importa lo más mínimo la estabilidad emocional de los pequeños.
Nosotros mañana nos olvidamos de la notica. Los hijos de Carmen Bousada están marcados para toda la vida. No seamos ingenuos. ¿O qué?