5 de octubre de 2008

Esas higueras




En un rincón del alma todos tenemos una higuera. Una higuera es una anciana de pueblo, barbuda y desgreñada. Sus ramas son fuertes y flexibles, nudosas. Las hojas ásperas, con tres lóbulos decadentes, son de gran utilidad en ciertas emergencias, máxime ante la falta de otra flora en el período estival. Las higueras son fáciles de escalar, aunque una vez arriba no hay lugar para las comodidades –que sí ofrecen otros árboles más sólidos-, y el bamboleo es continuo. El higo hay que comerlo abajo.

Durante los meses de julio y agosto la higuera nunca es objeto de atención por parte de los veraneantes. Algún niño arranca los higos aún verdes, y juega con el pegamento blanco, pero sólo durante un rato… siempre es más atractiva la piscina, hacer aguadillas a las niñas, los piñones, las carreras, el césped y las mangueras.

Cuando el verano empieza a languidecer, y septiembre -naftalina, uniformes y aeronfix-, aparece ya en el horizonte, la higuera adquiere todo su protagonismo. Los higos, antes agarrotados, verdes, duros, se van clareando, y reblandeciendo. Su néctar –palabra algo hortera, admito sugerencias sustitutivas- los vence, los agrieta. La higuera entonces exhuma todo su aroma, consciente de su triunfo: bolsas y cestas, niños que la asaltan como un alegre ejército de estorninos, labios cortados y mermelada. Saborea pletórica sus semanas de gloria; gloria decadente, melancólica y tardía... pero suya.

De pronto un día vuelven los despertadores. Los coches se llenan de maletas y la gente vuelve a sus oficinas. La higuera queda sola. Es el turno de los gorriones y los abejarucos. Satisfechos éstos, entrega los despojos a la dura tierra, que los acoge sedienta, y los devolverá en el próximo estío a su legítima dueña en forma de savia vivificadora. La primera helada de octubre terminará el proceso hasta la nueva primavera. Y así año tras año.

Me gusta que al alero de cada casa derruida, a la vera de caminos y carreteras, sigan creciendo somnolientas las higueras. Las polvorientas higueras. Me gusta que en el evangelio sea precisamente una higuera, barbuda y desgreñada, donde Natanael estuviera dando una cabezadita –apretaba el solete de agosto, claro- cuando Jesús le vio; y donde el rico Zaqueo diera el portazo a su vida pasada.

Todos tenemos una higuera solitaria en algún rincón de nuestra alma.

5 comentarios:

Todoerabueno dijo...

"Estar bajo la higuera" es una metáfora para hablar del estudio de la Torah. Natanael no se estaba refugiando del sol, sino estudiando, cuando Jesús le vió
Y se te ha olvidado lo de la higuera que maldijo Jesús.
(Es el tema de mi tesis :)
Y la higuera que avisa de que viene el verano.
De todos modo, es un excelente post. Gracias.

teka dijo...

todoerabueno,con el debido respeto y sin animo de crear ningun tipo de malestar...de verdad que de todo el relato por llamarlo asi unicamente dices que la higuera avisa de que llega el verano?? hombre, no creo que en este contexto eso importe demasiado...tal vez es que mi higuera si que avisaba del final.
muy bueno el post!ha sido como la máquina del tiempo consiguiendo que me trasladase a esos veranos.
un saludo.

juanjomolina dijo...

Juanxo!!! Bájate de la higuera ya... Un fuerte abrazo desde el Sur!

Descencencia de Ioreth dijo...

Quizás sea impropia la referencia, sobretodo porque es algo escrito por mí, pero algún día una higuera me interpeló.
Lo comparto con ustedes

http://hojasdereyes.blogspot.com/2008/08/comps-de-higuera.html

Luis dijo...

Eso de "Las hojas ásperas, con tres lóbulos decadentes, son de gran utilidad en ciertas emergencias, máxime ante la falta de otra flora en el período estival", me ha llegado.
Es sutil(dudo que todo el que lo haya leido lo haya entendido). Lo de que sean ásperas puede parecer a primera vista una condición indeseable, pero es precisamente lo que se busca...

Estoy con "todoerabueno", no creo que Natanael estubiese dandole este uso a la higuera (su reacción hubiese sido muy otra al enterarse de que le habían visto...)

Un fuerte abrazo,
Luis

PD: Espero no haber herido sensibilidades...