6 de mayo de 2007

Los últimos machistas

Leía el otro día las declaraciones de una famosa actriz que afirmaba que los tiempos del machismo, de la sociedad patriarcal, estaban casi superados, aunque todavía quedaban algunos tabúes por romper. Personalmente, creo que todavía queda mucho machista suelto. Estos últimos machistas, paradójicamente, son en su mayoría mujeres, y se encuentran en ciertos sectores autodenominados feministas.

Este pretendido feminismo anima a la mujer a abrazar alegremente el rol que hasta ahora se venía atribuyendo al varón en la sociedad moderna. Denosta el papel de la mujer como madre, menosprecia las tareas del hogar, y desprecia la dimensión del cuidado de los demás, como una tarea indigna de la mujer. Los cancerberos de este nuevo rol de la mujer en la sociedad son celosos garantes de sus ideas, y estigmatizan a todo aquel que pretenda, según sus propias sentencias, encerrar a la mujer en la cocina, posponer su emancipación, condenarle a ser madre, etc.

Curiosamente, otras muestras de machismo bastante más extendidas son ignoradas, cuando no propuestas o jaleadas, por estos sectores pseudo-feministas. Valgan tres ejemplos.

Primero: el uso y abuso de la imagen de la mujer como reclamo publicitario. Les invito a dar un paseo por su ciudad y contar cuántos anuncios en marquesinas muestran mujeres escasas de ropa anunciando toda suerte de productos: cremas solares, yogures, coches, perfumes. ¿Y la dignidad de la mujer? A nadie le importa, lo importante es vender. Separar la violencia de género de esta constante utilización de la mujer como objeto (como reclamo, como cebo), sólo puede ser resultado de la estulticia o de la hipocresía.

Segundo ejemplo: estas presuntas feministas no dudan en afirmar que la decisión sobre la vida del feto durante el embarazo corresponde sólo a la mujer, y no al hombre. Dejaremos a un lado que el aborto es un delito y no un derecho. Afirmando que la decisión sobre la vida del embrión corresponde exclusivamente a la madre, y nunca al padre, no consiguen –como es su propósito- ampliar la libertad de la mujer, sino plantear el embarazo (y posterior nacimiento) como una cuestión que afecta exclusivamente a la mujer, y no al hombre. Sin embargo, todo embarazo y nacimiento tiene que implicar el compromiso real del padre, con un tiempo, con una dedicación, con un amor, que no corresponde exclusivamente a la mujer. Lo contrario deja a la mujer sola con su hijo, y constituye una prueba más de machismo.

Tercer ejemplo: la llevada y traída paridad. Leyes como la recientemente aprobada en nuestro país sólo denotan un profundo desconocimiento, si no desprecio, hacia las capacidades de la mujer, que en igualdad de condiciones superan muchas veces a las del varón. Personalmente, celebro la aprobación de esta ley, ya que como hombre en muy poco tiempo voy a ser beneficiado por ella. Las mujeres no necesitan de cuotas y prebendas para sobresalir y ganarse un sitio en las relaciones sociales. Quien así lo entienda, que se dé un paseo por las principales universidades y pregunte por los mejores expedientes, por las mejores cabezas, tanto en letras como en ciencias.

Existe un feminismo mal entendido, que idolatra el papel que se le atribuyó al hombre en los siglos precedentes, especialmente con la llegada de la revolución industrial y la economía de mercado. Para este feminismo, los valores superiores del ser humano son meramente cuantitativos: el éxito en la vida profesional, la acometitividad, la agresividad en las relaciones sociales, la independencia económica, el desentendimiento de las tareas del hogar. Son valores que podrían resumirse en el extracto de una cuenta bancaria.

Esta concepción del feminismo olvida que los valores verdaderamente superiores, los que hacen feliz a todo ser humano, son aquellos que se han atribuido hasta ahora a la mujer: la maternidad responsable, las tareas del hogar, la dimensión del cuidado de los demás. No hay nada tan creativo como fundar un hogar; no hay trabajo que requiera más liderazgo que educar a un hijo; no hay empresa más audaz que la de sacar adelante una familia. Como estos son los trabajos más típicamente humanos, en los que nunca podremos ser sustituidos por las máquinas, tenemos que desarrollarlos tanto los hombres como las mujeres. Un verdadero feminismo no pasa por infravalorar estas tareas, sino por defenderlas como las más elevadas, tanto para el hombre como para la mujer.

Los hombres no somos seres tan inferiores a las mujeres que no podamos abrir nuestra vida, nuestro corazón, y nuestro horario a estas tareas. Sacrificar estos valores pretendidamente femeninos en el altar de la igualdad, desdeñarlos como trabajos inferiores, como pretenden los últimos machistas, sería un grave error. Perderíamos lo mejor que tenemos: la capacidad de darnos generosamente a los nuestros, sin esperar ninguna recompensa.

14 comentarios:

Argonaut dijo...

Suscribo.

Enrique Monasterio dijo...

Acabo de entrar en tu blog. Te veo desmejorado en la foto de tu perfil.
Por lo demás, bien.
Estaremos conectados.

Fón dijo...

Hay que quitarse el sombrero... chapeau

Anónimo dijo...

Increible, me ha gustado mucho. Hay frases que me resultan cuanto menos familiares..."Separar la violencia de género de esta constante utilización de la mujer como objeto (como reclamo, como cebo)"
Total que me ha gustado mucho y yo no te veo desmejorado, es más me parece que tu volumen celebral ha aumentado mucho desde la ultima vez que te ví

dón dijo...

Sí, estoy de acuerdo, no estas desmejorado y ya se ve que le estas dando mucho al coco por los articulazos que cuelgas. animo con el blog!

Anónimo dijo...

Es ist erstaunlich! Ich hoffe, dich in den besseren librarys und in den Zeitungen zu sehen, wenn die Zeit vergeht. Die Gesellschaft benötigt leuchtendes und zusammenhängend bemannt, um die Entwicklung von Menschlichkeit zu unterstützen. Fortfahren, in diesen Weg zu schreiben, den du genommen hast!
Schwas Etël

Benita Pérez-Pardo dijo...

Muy bueno. ¿Puedo postear- referenciado- tu artículo en mi blog?. El mío no lo lee practicamente nadie, pero trato de hacerlo bien.
Ya me diras

Isabel Riñón dijo...

¡Enhorabuena! has expresado muy claramente lo que muchas otras personas pensamos del mal entendido feminismo.

De todos modos... vosotros no estáis nada mal, ja, ja. No, lo que quiero decir es que no hay que olvidar la complementariedad. No nos pasemos al otro lado, a infravalorar las cualidades más específicas de los varones.

maituf dijo...

ten las mujeres! vamos que se puede con el machismo!!

Odio a los machistas voy a salir a matar machistas algún día!!

Anónimo dijo...

Gracias por el artículo.

Me gustaría resaltar que los órganos judiciales, son en mayor parte machistas, y es algo que pasa totalmente desapercibido.

Dan los hijos a las mujeres, porque consideran que los hombres son incapaces de cuidar sus hijos y estarán mejor con sus madres.

Los fiscales que piden, y los jueces que fallan a favor de custodias no compartidas, (exceptuando casos muy concretos) consideran que son las mujeres las que tienen que bañar a los hijos, hacerles la cena, acompañarlos al colegio, renunciar a una carrera profesional, renunciar a un tiempo personal para rehacer su vida, cambiarles las sábanas cuando se hacen pipi por la noche, y un largo etcétera.

Me gustaría compartir este hecho, ya que este machismo legal de jueces y fiscales pasa muy desapercibido por la sociedad.

Y es tan real como la vida misma.

Se debe acabar con el machismo, de una vez por todas, pero a todos sus niveles.

Un abrazo.

Sophy =D dijo...

I like the way tou tell your opinion about machism. And i think is a unfinishable problem, if women principally, and men, keep holding this situation without doing anything, it wil go on and on and on and never will have an end. And its obvious, that nobody is going to do something to stop machism. Women educate men and make them they think its okay if they do not respect his wives, there´s no problem, because mom taught him to be like that.
Well, what i was really going to say is that i was looking for arguments against machism, and yours, helped me a lot.
Thanx!
Sophy =P

Anónimo dijo...

bien hermano, intento despejar mi mente respecto a este tema tan polarizado entre nuestra sociedad. Creo que esta relación de género debemos entenderla en términos de igualdad, diferencias y equidad. Ya que no puedo hablar de igualdad totalizante, ignorando las diferencias que marca la misma biología, y la equidad, el cual responde al papel intermedio que deben jugar los dos roles. Considero que nuestra sociedad cada vez se vuelve más femenina, y la masculinidad tendremos que defenderla al fin y al cabo.

Anónimo dijo...

Definitivamente habrá que defender la masculinidad en elagún momento. Antes las mujeres eran machistas, decían: 'El hombre puede ser infiel y la mujer no". Ahor se ha feminizado. Pero llegará, y en algunos casos está sucediendo que la masculinidad se esta inferiorizando y se tilda al hombre de inferior solo por ser hombre, porque los hombres antes eran malos. Es exactamente la misma opinión que tenía Hitler sobre los judíos. Por otro lado estoy de acuerdo con la igualdad de género, que al final nunca existirá totalmente. Pero estoy en total desacuerdo con la palabra feminismo, que se puede interpretar igual que el machismo, pero para el otro sector.
No dejen perder una cosa para mejorar la otra.

Irene bl dijo...

Me parece cierto todo lo que has dicho, excepto por el embarazo. Los hombres nunca sabrán lo que es parir, no sabrán lo que es ese sufrimiento, por eso pienso que las mujeres tenemos bastante mas derecho a quedarnos con el niñ@. Debe ser mas nuestro q de los hombres.