26 de octubre de 2018

Mi aperitivo favorito



Admiro a las aceitunas negras. No tienen buena pinta. No saben bien. Si están lisas, parecen artificiales. Si están arrugadas y flácidas tiran para atrás. Tienen hueso. Lo mires por donde lo mires, la aceituna negra es un producto rancio. Además, y para colmo de males, tienen una hermana guapa, la aceituna verde, mucho más glamourosa y con caché.

Todo esto es así. De hecho, y por mucho que las saquen en Tres Caminos, no conozco a nadie que vaya a un restaurante y pida unas aceitunas negras de aperitivo. A nadie.

Pero coño, ahí están las tías. Resistiendo. Buscando alianzas extrañas: con anchoas en pizzas, con quesos italianos de nombres importantes en ensaladas de supermercado, con garbanzos para el humus, con pescados y pimientos rojos. A lo que caiga.

Si lo piensas despacio, realmente es de admirar. Teniendo todos los motivos del mundo para resignarse a una honrosa y silenciosa extinción, la aceituna negra sigue en la brecha. Con la constancia y la humildad del antihéroe: sin alardes pero sin rendición. Admiro a las aceitunas negras.

La próxima vez que vaya a Tres Caminos y me saquen un platito de aceitunas negras -muy arrugadas- para entretener la espera, en lugar de la mueca de protesta de quien hubiera preferido anacardos o panchitos, prometo mirar las aceitunas con una chispa de complicidad y un punto de admiración. Acabo de nombrarles mi aperitivo favorito.

5 comentarios:

Pau dijo...


El destino de España va unido al destino de sus bares y, por tanto, de leyendas y costumbres como la de seguir sirviendo aceitunas negras. Mientras Tres Caminos siga poniendo aceitunas negras, estamos salvados como país. No olvides dejarles una propina y darles buena nota en TripAdvisor.

Josep Tusa dijo...

Cómo siempre, totalmente de acuerdo. Si bien, creo, las aceitunas negras no están al nivel de los polvorones, que eso nos daría para otro post. El polvoron sigue en la brecha porque Alá es grande y misericordioso. Piénsalo: jamon (en Navidad del bueno), croquetas, canapés, foie, gambas, pavo asado, turrones,... Y al final un polvoron para rematar. Año tras año ahí están imperturbables al cambio, a las modas. Cómo lo hacen?

Calajan dijo...

Josep Tusa, no es por "trolear" en este blog, pero si crees que tiene cabida la comparación de las aceitunas negras con los polvorenes, entonces es que no has entendido la entrada.

Juanxo dijo...

Hola!
La verdad es que a mí la comparación con los polvorones me ha parecido pertinente...
He leído que Trump le ha declarado la guerra a la aceituna negra. Inicialmente he sentido un escalofrío temiendo por el futuro de mi recién nombrado aperitivo favorito, pero luego me he quedado tranquilo: ¿quién es Trump frente a la probada resiliencia de la aceituna negra? Un enano. Trump y Hillary pasarán, pero la aceituna negra...

Pablo dijo...

Los anacardos! Vuelvo a leerte q hacía tiempo q no pasaba por estos lares. voy a volver