6 de septiembre de 2011

Si yo fuera prostituta...


Une los puntitos:


1. Si yo fuera prostituta no sabría ya que ponerme para diferenciarme de las mujeres vulgares, que ya son casi todas.


2. Melendi canta: que la falda sea tan corta como quieras, el problema es del que mira.


3. Ayer vi por el retrovisor en el coche de atrás a un macarra sin camiseta. Gritaba a su novia (toda una choni) y le dio dos codazos que me dejaron helado.

25 de agosto de 2011

La Vanguardia y Rouco Varela




Estoy pasando unos días en Barcelona, y he de reconocer que leo con agrado La Vanguardia. Al tratar el viaje del Papa a Madrid para presidir la JMJ, me sorprenden dos cosas: todos los articulistas hablan muy bien del evento, cosa que me agrada; y todos aprovechan su tribuna para darle un pequeño pescozón a Rouco Varela, que por lo visto no tiene mucho predicamento por estos lares.



En lugar dirigir invectivas contra Rouco, mejor harían los pequeño burgueses catalanes que escriben y leen La Vanguadia en preguntarse porqué las diócesis catalanas son las que menos jóvenes han llevado a Cuatro Vientos a esa fiesta de la juventud cristiana.



Menos meterse a arreglar la casa del vecino -que por cierto trabaja mucho y bien por llenar las parroquias que tiene encomendadas-, y más preguntarse por el páramo espiritual que presenta su "iglesia nacional".

11 de julio de 2011

Sorpresa dominguera




A los dos segundos de cruzar el umbral de la puerta uno se da cuenta: algo pasa. Mucha gente elegante. Rostros sonrientes. Alguna corbata hortera fuera de lugar.


Entonces se intentan buscar rutas alternativas. ¿Hay alguna otra iglesia cerca? ¿puedo ir a Misa esta tarde? La mente se mueve rápido, con desesperación incluso, intentando reconfigurar la tarde del domingo en busca de una Misa sin sorpresas, que se mantenga dentro del razonable margen de los 45 minutos.


Normalmente el plan alternativo no prospera. Uno lo va abandonando paulatinamente, mientras un sonriente sacerdote anuncia, antes del "yo confieso", el alegre motivo que justifica la ceremonia de hora y cuarto a la que uno con santa resignación se dispone: bodas de oro, imposición de medallas, aniversario de un tránsito, bendición de mascotas, romería rociera...


Uno se pone de mal humor un tiempo, y farfulla "ya podrían avisar". Este universal reproche al párroco tiene su gracia, como si el hombre pudiera ir de puerta en puerta avisando a todos los feligreses de todas las excepciones al horario ordinario. Como si el sacristán panzón no llevara toda la semana precedente avisando después de la comunión. Lo que sucede es que no le escucha ni el Tato. Es más, uno suele pensar: ese hombre por qué no se callará de una vez.


En fin, hay que reconocer que luego estas sorpresas domingueras tampoco son para tanto. Es más, son un verdadero clásico con el que hay que convivir. Más que remugar y poner cara de mártir, conviene tomárselas con cierto sentido del humor. Porque no nos vamos a librar: nos van a tocar cada cinco o seis domingos hasta que nos muramos. Eso sí: entonces seremos nosotros los que prolonguemos la Misa inopinadamente un martes cualquiera. Por lo menos nos queda ese consuelo. Nuestra venganza está más que asegurada.

28 de junio de 2011

Sentido común, barrica de roble y meditación




El otro día iba paseando plácidamente por la biblioteca de la universidad, y me tropecé con el volumen cuya imagen os brindo arriba (pocas veces las palabras "tropezar" y "volumen" han sido empleadas con más justificación). Se trata de un estudio perpetrado por el señor González Botija sobre el etiquetado del vino, que consta de la bonita cifra de 1133 páginas. Has leído bien, 1133 páginas.


Al hilo de semejante cifra, tres reflexiones me vienen obsesionando:



1. Qué poco sentido común nos queda cuando el ordenamiento jurídico es tan complejo que admite un trabajo de más de mil páginas sobre, j_d_t_, el etiquetado del vino.



2. Pienso que sería justo aconsejar al autor un silencio meditativo de, al menos, 10 años.



3. Si el señor González Botija bebe vino con la misma fruición que escribe, no habrá pagos ni bodegas en la península ibérica capaces de aplacar su sed.

12 de junio de 2011

Otra cosa que se me da muy bien



Normalmente nos cuesta reconocer nuestros defectos, mientras que nuestras virtudes siempre las tenemos delante de la vista. Pues bien, esta semana me he asombrado descubriendo una virtud que poseo desde hace años pero de la que hasta ahora no era consciente.

Pues bien, igual que Pepiño Blanco, soy un auténtico figura quedándome bolígrafos.

Como les pasa a los grandes, se trata de un talento natural, no necesito entrenarlo y muchas veces ni siquiera me doy cuenta. Llego a la habitación por la noche, y cuando me vacío los bolsillos digo: "Uy, este boli... ¿de dónde lo habré sacado?".

Pero pam, no falla. Bolígrafo que toco, bolígrafo que pincho.

Tengo los dos botes de mi habitación totalmente llenos, pero no soy capaz de hacer nada. Por la mañana los meto en los bolsillos de la chaqueta con idea de ir dejándolos en otras partes, disimuladamente, como los presos de La Gran Evasión hacían con la arena del túnel que les daría la libertad. Pero no hay manera. Cada noche el número no mengua, antes al contrario, crece y crece sin parar.

Espero no tener que hacer reformas en mi cuarto para dar cabida al ingente número de bolis que se reproduce en mis estanterías sin cesar.

27 de mayo de 2011

Tipos de feminismo: feminismo liberal y neofeminismo





El feminismo de primera generación (Simone de Beauvoir and Co.) trató de igualar a la mujer en los valores tradicionalmente masculinos (animus): competitividad, mercado, agresividad, independencia. "Las mujeres también pueden competir y demostrar en el mercado su valía", nos decían. "También pueden llevar pantalones y tener una cuantiosa cuenta corriente". Para este feminismo liberal las tareas asociadas tradicionalmente a la mujer (el anima) eran inferiores, un yugo insoportable del que había que liberarse: el trabajo en casa, la delicadeza, la dependencia, la educación de los hijos, el cuidado de los necesitados (bebés y ancianos), la sensibilidad. La maternidad era una carga genética que esclavizaba a la mujer. Los anticonceptivos y el derecho al aborto se convirtieron, pues, en uno de los caballos de batalla de estas feministas liberales. "Líbrate de los roles que la sociedad patriarcal te ha impuesto. Sal de la cocina." Así, se sacrificaron los valores tradicionalmente femeninos en el altar de la igualdad.

El feminismo de segunda generación (Ballesteros, Glendon), el neofeminismo, defiende los valores típicamente femeninos, los del ánima, como los propiamente humanos. Lo mejor no es trabajar en una empresa y ser competitivo, sino tener un hogar al que volver y ser capaz de cuidar a los nuestros. La capacidad de cuidar al otro, no de someterlo con nuestra fuerza. El sueño no es la independencia, sino la interdependencia, sabiendo que dependemos unos de otros desde que nacemos hasta que los nuestros lloran nuestra marcha. Lo más valioso que tenemos es la capacidad de alumbrar, no de matar. El trabajo es un medio, la familia un fin. Lo que sucede es que los varones no son tan inferiores a la mujer, tan energúmenos, que no puedan aspirar a la igualdad en estos valores. Todos han de vivir los valores del ánima y del animus, pero lo propiamente humano es lo que históricamente se asoció a la mujer. Se impone pues redescrubrir el papel de la dimensión del cuidado y la valía de las tareas domésticas como esferas enormemente dignas, en las que tenemos que ser todos iguales, los hombres y las mujeres. Así, el éxito se medirá en función del servicio, no del dominio.

Este neofeminismo defiende la igualdad de los sexos y la igual valía de los hombres y las mujeres. Y no reniega de lo típicamente humano: el cuidar de la familia, el compadecerse con el que sufre. Este feminismo apuesta por la conciliación, y sueña con construir una sociedad con madres y una familia con padres.

18 de mayo de 2011

2 Tm. 4,7



El último viernes santo mi abuela Lolita visitaba monumentos para acompañar al Señor en su día más amargo. Siete visitas a siete iglesias con el Santísimo reservado para que los fieles le desagravien. La abuela Lolita, con más de 85 años a sus espaldas, 7 hijos, 32 nietos, y si no me equivoco, 8 bisnietos. Viuda desde hace tres años.

En una iglesia vio a lo lejos a mi hermana. "¿Tú no deberías estar en casa? ¡Si hace menos de una semana estabas dando a luz!" "Pues aquí estamos, abuela, con los tres niños y sus carritos visitando monumentos".

No creo que exista en la tierra una alegría más dulce que la que experimentó mi abuela Lolita al coincidir con su bisnieto de 5 días visitando sagrarios un viernes santo, para hacer compañía a Jesús.

7 de mayo de 2011

Éxito







Todavía asociamos el éxito a la competición, al triunfo personal, a los negocios, a la autoafirmación individual. En fin, a los resultados que pueden verse en una cuenta corriente. No hay más que ver los resultados que nos ofrece google si buscamos imágenes de "éxito".


Quién sabe, quizá dentro de unas décadas las búsquedas de la palabra "éxito" estén asociadas en los buscadores a imágenes de familias, jóvenes cuidando ancianos, o personas cooperando en lugar de compitiendo. Son actitudes que no se escriben en el CV, no tienen reflejo económico directo, no se pueden contar. Pero que, si somos sinceros, son las que realmente cuentan.


Pues de nosotros depende. No envidiemos a fracasados, por mucho BMW que conduzcan.

15 de abril de 2011

Taller de Defensa Personal Frente a las Nuevas Teconlogías



Tengo en mente abrir un TDPFNT (Taller de Defensa Personal Frente a las Nuevas Tecnologías).

Algunas de las competencias que se adquirirán serán:
- cómo hablar con alguien 20 minutos sin mirar instintiva y reiteradamente la pantalla del móvil;
- cómo mantener una conversación con alguien sin teclear en la blackberry de vez en cuando;
- cómo recibir una llamada, silenciar el móvil y ni siquiera mirar quién era el que llamaba;
- cómo no entrar en marca.com más de una vez al día;
- porqué leer un libro en vez de hacer el idiota en facebook;
- cómo no interrumpir cualquier ocupación para leer un sms que nos llega;
- cómo no mirar el mail cada vez que entramos en Internet;
- cómo salir a la calle y no conectarse al iPod antes del primer paso de cebra.

En definitiva: CÓMO NO CONVERTIRSE EN UN MALEDUCADO O EN UN IDIOTA EMPUJADO POR LAS NUEVAS TECNOLOGÍAS DE LA INTERRUPCIÓN.

Si alguien conoce de alguna otra competencia que podamos incluir en el programa, agradecería que me la hiciese llegar.

19 de marzo de 2011

Proteger... ¿qué?



Me pregunto si la intervención en Libia tiene como fin proteger a la población civil, como aseguran nuestros periodistas y gobernantes; o proteger nuestro suministro de petróleo, ahora que Gadafi se ha mosqueado con quienes fuéramos sus amigos tanto tiempo. ¿Quién se preocupó de los libios mientras el bueno de Gadafi nos vendía petróleo sin rechistar?


Viva la democracia. La democracia del petrodólar y de nuestros panderos calientes. El pueblo libio, no nos engañemos, nunca nos ha importado una mierda.